pensar a lo grande

A veces somos tímidos para muchas cosas de la vida, especialmente para las que más nos importan. Dudamos, le damos vueltas, nos preguntamos si seremos capaces. Y, sin embargo, cuando se trata de aquello que nos apasiona de verdad, aparece algo que ni nosotros mismos sabíamos que teníamos: el empuje para atrevernos.
Estos días estoy viviendo una de esas experiencias que te recuerdan por qué merece la pena intentarlo.
En muy poco tiempo, en Radiotelevisión Española, he tenido la oportunidad de formar parte de dos proyectos muy especiales: Beatus Ille, ya en emisión y cuyos capítulos hemos grabado con muchísimo cariño e ilusión, y L’Altaveu, el magazine cultural de tarde de La 2Cat, donde tengo la responsabilidad de guionizar y pilotar el control de contenidos junto a un equipazo.
Una responsabilidad que no esperaba asumir tan pronto y que recibo con muchísima ilusión, agradecimiento y respeto. Detrás de cada programa hay coordinación, disciplina, concentración y muchas horas de trabajo para que cada pieza, cada entrada y cada detalle encajen. Lo que llega a casa es solo la punta del iceberg, y formar parte de ese engranaje es un aprendizaje constante.

Me saqué mi plaza de oposiciones soñando en poder dedicarme al verbo Comunicar y a contar historias y, ahora que me veo aquí, entre cámaras, pantallas y compañeros que lo dan todo, siento una mezcla de orgullo, vértigo y agradecimiento por la confianza recibida.

Hay algo que llevo tiempo escuchando y que últimamente empiezo a comprender mejor. Más de una persona, en momentos distintos, me ha dicho: «Tú piensas a lo grande».
Al principio no terminaba de entenderlo. Cuando preguntaba qué querían decir, aparecía una idea que cada vez me convence más: pensar a lo grande quizá no consiste en creer que todo es posible, sino en no dar por hecho que solo existe una manera de hacer las cosas. En lugar de cerrar una puerta porque algo parece imposible, preguntarse si hay otra forma. Buscar alternativas. Atreverse a pensar cómo sí antes de decidir que no.
Y creo que eso tiene mucho que ver con la determinación. Siempre me han dicho que soy valiente. No sé si lo soy tanto, pero sí creo que hay que aprender a ser determinados con aquello que nos mueve de verdad. A veces no se trata de no tener miedo, sino de no dejar que el miedo decida por nosotros.

Especialmente en estos tiempos, me gustaría reivindicar algo tan sencillo —y tan complicado— como insistir, trabajar, equivocarse, volver a intentarlo y no renunciar demasiado pronto a aquello que uno desea.
Porque tener claro lo que quieres no garantiza que el camino sea fácil ni que todo llegue cuando esperas. Pero sí te da una razón para seguir avanzando. Y, de vez en cuando, la vida te sorprende abriendo puertas que no imaginabas.
Yo, por mi parte, estoy donde quería estar. Con muchísimo que aprender, una responsabilidad que me hace crecer y toda la ilusión del mundo.
Vamos a por todas. 📺


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